Después de un mes de no escribir por diversas razones (trabajo, proyectos pendientes, etc.) empezaba a sentir un fuerte mono, así que no lo postergo más y vuelvo con esta entrada. Lo curioso es que no será un artículo sobre tecnología, algo que por otra parte sería lo normal en mi, sino que en este caso se trata sobre tabaco.
Trás bastante tiempo intentando fumar menos sin conseguirlo, claro, he decidido retomar mi costumbre de fumar tabaco de liar, con ello consigo espaciar bastante mis cigarrillos y además, utilizar mejor papel y menos tabaco en ellos. Compre mi antigua marca, Golden Virginia, un tabaco bastante suave, agradable de sabor y que además quema muy bien y mientras me fumaba uno de estos pitillos de manufactura casera, me conecte a la red para ver que se liaba la gente, quedandome sorprendido. Resulta que mientras que el consumo de tabaco en cajetillas, al parecer, decrece en toda Europa y en especial en España, debido a la última normativa puesta en marcha por el psoe, el consumo de tabaco de liar va en aumento.
Con esta información me dirigi a mi estanco habitual, que llevaba una semana sin pisar, para preguntarle a Juanjo sobre esta tendencia y resulta que sí. Antes, encontraba solo dos marcas de tabaco rubio, la que uso, Golden Virginia en paquetes de 50 g y Samson, negro y rubio, en 50 g también. Ahora, encuentras hasta Fortuna y en tres tamaños (10, 20 y 40 gramos, creo) y una nueva marca que me agrada bastante, Amsterdamer, ligeramente aromatizado con vainilla.
Me gustaría hacer un inciso sobre el tema de la aromatización. Antiguamente, los tabacos se aromatizaban con flores de castaña o sumergiendolos en ron durante la travesia en barco de vela, actualmente y por razones de costo económico, se utilizan aromas químicos. Esta aromatización artificial me escama bastante, por ello he decidido aromatizar mi propio tabaco, pero esto será tema de otra entrada.
Volviendo a lo que estabamos, el tabaco de liar, solo le encuentro un inconveniente. A parte de que sea tan perjudicial como el de cajetilla claro, es que hoy con la ley antitabaco, la mayoría de los que fumabamos seguimos haciendolo, con la diferencia de que lo único que ha cambiando, es que los fumadores no podemos salir del armario sin que nos miren mal, estamos confinados a determinados ambientes por consumir una sustancia de la que el propio gobierno subvenciona su producción y si encima el tabaco es de liar, las miradas de sospecha se convierten aún en más acusadorea si cabe.
Trás bastante tiempo intentando fumar menos sin conseguirlo, claro, he decidido retomar mi costumbre de fumar tabaco de liar, con ello consigo espaciar bastante mis cigarrillos y además, utilizar mejor papel y menos tabaco en ellos. Compre mi antigua marca, Golden Virginia, un tabaco bastante suave, agradable de sabor y que además quema muy bien y mientras me fumaba uno de estos pitillos de manufactura casera, me conecte a la red para ver que se liaba la gente, quedandome sorprendido. Resulta que mientras que el consumo de tabaco en cajetillas, al parecer, decrece en toda Europa y en especial en España, debido a la última normativa puesta en marcha por el psoe, el consumo de tabaco de liar va en aumento.
Con esta información me dirigi a mi estanco habitual, que llevaba una semana sin pisar, para preguntarle a Juanjo sobre esta tendencia y resulta que sí. Antes, encontraba solo dos marcas de tabaco rubio, la que uso, Golden Virginia en paquetes de 50 g y Samson, negro y rubio, en 50 g también. Ahora, encuentras hasta Fortuna y en tres tamaños (10, 20 y 40 gramos, creo) y una nueva marca que me agrada bastante, Amsterdamer, ligeramente aromatizado con vainilla.
Me gustaría hacer un inciso sobre el tema de la aromatización. Antiguamente, los tabacos se aromatizaban con flores de castaña o sumergiendolos en ron durante la travesia en barco de vela, actualmente y por razones de costo económico, se utilizan aromas químicos. Esta aromatización artificial me escama bastante, por ello he decidido aromatizar mi propio tabaco, pero esto será tema de otra entrada.
Volviendo a lo que estabamos, el tabaco de liar, solo le encuentro un inconveniente. A parte de que sea tan perjudicial como el de cajetilla claro, es que hoy con la ley antitabaco, la mayoría de los que fumabamos seguimos haciendolo, con la diferencia de que lo único que ha cambiando, es que los fumadores no podemos salir del armario sin que nos miren mal, estamos confinados a determinados ambientes por consumir una sustancia de la que el propio gobierno subvenciona su producción y si encima el tabaco es de liar, las miradas de sospecha se convierten aún en más acusadorea si cabe.

